lunes, 23 de mayo de 2016

CANTAR ANTES DE TOCAR


 Resumen
Para una parte del alumnado la lectura de una partitura es un problema añadido a tocar el instrumento y además totalmente extraño porque tienen poca relación la lectura con tocar en sí. Para estos casos el profesorado busca alternativas intermedias para enlazar estos dos aspectos (leer y tocar) para que una precaria lectura no sea un lastre para cualquier futuro músico. El presente artículo pretende ayudar en este proceso para instrumentistas de viento.
  Desarrollo
Cuando estudiamos música en un conservatorio o escuela de música, tenemos dos asignaturas como eje principal en las enseñanzas elementales que son lenguaje musical e instrumento. Las materias comunes entre estas asignaturas son:
-Leer y cantar una partitura (ritmo y entonación)
-Análisis musical de la partitura (teoría práctica)
-Audición crítica de lo que escucho y lo que toco (dictado).
Pero aunque sean comunes, en cada asignatura se les da un enfoque diferente y personalizado, en instrumento con una vertiente aplicada al instrumento y en lenguaje musical en una versión más general y común para todos los instrumentos.
Es lógico pensar que la forma que hemos aprendido la mayoría a solfear o leer una partitura no es la mas idónea para nuestra especialidad pero si la mas general, teórica, estándar o genérica cuando en la clase de lenguaje está surtida por diferentes especialidades instrumentales.
Si en clase de instrumento, también solfeamos o leemos, ¿por qué utilizamos esa fórmula genérica en lugar de hacerlo de una forma aplicada a  nuestras necesidades?.
Esto se ve mas evidente cuando nos encontramos con alumnado que a nivel psicomotriz o espacial tienen dificultades al enfrentarse a una partitura. Por regla general podrán tocar muy bien pero cuando tengan una partitura delante tendrán un estrés añadido que les entorpecerá la forma de tocar.

Quejas recurrentes del profesorado de instrumento de viento son:  Toca sin hacer dinámicas ni articulaciones, suena todo plano, cada vez respira en un lugar diferente, coge poco aire, la respiración es tensa, corre en algunos fragmentos, no afinan, no coordinan los dedos, tocan sin aire.  
Los motivos pueden ser variados (limitación técnica, limitación lectora, limitación motriz o limitación coordinación psicomotriz) o solo uno de ellos. Este será el reto del profesorado: descifrar que tipo de dificultad está absorbiendo la concentración o atención del alumnado en detrimento del resto de aspectos técnicos, motrices o musicales.
En primer lugar, vamos a enunciar cuales son las dificultades que entran en conflicto cuando tocamos un instrumento delante de una partitura.
Propios de leer:
1 Lectura de notas (nombre)
2 Altura de notas (entonación)
3 Duración de notas (ritmo)
4 Mantener tempo (pulso)
5 Articulaciones (reconocerlas)
6 Dinámicas (reconocerlas)
7 Agógica (reconocerlas)
8 Donde respirar
Propios de tocar:
9 Cómo respirar
10 Uso aire para cada nota
11 Articulaciones (diferenciarlas aire-lengua)
12 Dinámica (diferenciarlas aire)
13 Agógica (diferenciarlas velocidad-ritmo)

La lectura clásica o solfeo se centra en leer con el nombre de las notas marcando el pulso con la mano dibujando el compás en el aire. Pero en la mayoría de los casos no se tiene en cuenta las articulaciones, dinámicas ni respiraciones. Estos aspectos suelen ser conflictivos en el aprendizaje de un instrumento musical, añadidos a la digitación.

A continuación se muestran algunas alternativas a la lectura tradicional para solventar todas las dificultades propias de la lectura (de 1 a 8) fuera del instrumento para que al coger el instrumento solo nos preocupemos de las dificultades propias de tocar (de 9 a 13):
-Nombre de las notas-articulación: los nombres de do re mi fa sol la si do no tienen ninguna aplicación directa cuando tocamos el instrumento por lo que directamente los podemos sustituir a nombres que nos resulten mas prácticos según la articulación. Por ejemplo: podríamos utilizar las palabras to te ti ta to ta ti to’ para las notas cuando se tenga que usar la lengua mientras que bajo ligaduras podríamos cantar con las vocales o e i a o a i o’. O incluso eliminarlos a cambio de soplar con aire de la forma que tocaríamos el instrumento.
-Altura de las notas: Siempre que leamos una partitura podemos entonarla. Una buena entonación nos ayudará a conseguir una mejor afinación y encontrar mejor el centro del sonido de cada nota. En los primeros cursos no es tan importante una entonación perfecta pero siempre intentando respetar la dirección de la música. Si alguna pieza no somos capaces de cantarla, difícilmente seremos capaces de tocarla.
-Pulso y ritmo: Saber llevar el compás es importante en vista al fraseo y mejorar la musicalidad dentro de cada frase pero en un instrumento no es vital puesto que tenemos las manos ocupadas sosteniendo el instrumento. Por tanto para los que les cueste imaginarse espacialmente el compás y encajar cada nota en cada parte del mismo una alternativa a corto plazo es dejar de marcarlo con la mano. Al tocar tenemos libres las piernas y los pies. Marcar el compás con los pies es la alternativa mas sencilla para entender las rítmicas y ajustar cada nota en su lugar. No es nada recomendable llevar el pulso con un pie, en cambio si lo llevamos alternando los dos será muy difícil que variemos el tempo. En el momento haya un conflicto mental se pararán los dos pies mientras que si solo llevo en pulso con uno, este continuará ante cualquier problemática.
-Dinámicas: Cantar siempre respetando las dinámicas.
-Digitación: Mientras cantamos siempre podemos marcar con una mano la digitación correspondiente a nuestro instrumento.
-Respiración: Aún la respiración no es propiamente música es imprescindible que entendamos que la música empieza antes de la primera respiración. De esta forma cuando cantamos o leemos también debemos de visualizar y poner en valor las respiraciones que posteriormente haremos al tocar.

Una lectura completa intermedia entre el típico solfeo y tocar podría ser:
Opción A: cantar diferenciando articulación, llevando pulsación con los pies, respetando dinámicas, tomando consciencia de las respiraciones y digitando las notas con los dedos.
Opción B: Soplar diferenciando articulación, llevando pulsación con los pies, respetando dinámicas, tomando consciencia de las respiraciones y digitando las notas con los dedos.

De esta forma nuestra lectura previa es mas útil para el estudio del instrumento y con ella podemos solventar dificultades que posteriormente aparecerán cuando vayamos a tocar.

Conclusión
Si antes de tocar con el instrumento, en nuestra cabeza tenemos controlados el máximo de elementos o dificultades que contiene una partitura o pieza y tenemos un control óptimo o coordinación  sobre ellos, tocar cualquier instrumento será mucho mas sencillo. Para nuestro cerebro será una minimización de complicaciones que nos ayudará a poner mas atención en los aspectos técnicos y musicales importantes y no a los propios de una lectura rutinaria.

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